Caracas y sus esquinas: Historias listadas para entender a una ciudad (Parte 1)

Andreína González caracas historia origen

Caracas y sus esquinas: Historias listadas para entender a una ciudad (Parte 1)

Caracas y sus esquinas: Historias listadas para entender a una ciudad (Parte 1)



[Este artículo es parte de una serie. También puedes leer la Parte 2 y la Parte 3.]

Algo que nos define a los venezolanos vayamos donde vayamos, es esa forma peculiar de dar una dirección: más allá de sus nombres, intenta pedirle una dirección a un transeúnte para que encuentres cualquier cantidad de referencias que te harán pintoresco el camino. Luego, haz el mismo experimento con un extranjero y ya las cosas no te sonarán igual.

César Muñoz tenía razón en su sketch del “GPS Carupanero”.

En la mayoría de las ciudades y pueblos de Venezuela, el tema de las direcciones es un asunto similar, salvo en Barquisimeto y en algunos rincones de los Andes. Sin embargo, hoy queremos compartirles en una primera entrega, la historia de una demarcación que se niega a morir, más allá de sus avenidas y rascacielos: las esquinas de Caracas.

¿Por qué nombrar a las esquinas de Caracas? La capital de la República, así como muchas ciudades en todo el mundo, fue testigo del crecimiento de la infraestructura y de su gente y una manera eficiente de organizar los espacios es la de asignarle características o señas que le ayuden a sus habitantes a distinguirlas entre otras tantas.

En el caso de Caracas, cada esquina guarda una historia, una referencia y hasta una razón para recordarla, reconocerla y quererla. ¿Sabías que, además de Caracas, sólo la ciudad de Mérida, Yucatán (México) es reconocible por su demarcación en esquinas? Celebremos pues este hallazgo capitalino recordando las principales historias que circulan alrededor de las esquinas más famosas de nuestra Caracas:

  1. Esquina de Angelitos: Cuenta la leyenda que el presidente (José Antonio) Páez frecuentaba la casa de una mujer ajena que estaba por esta zona y para protegerse las espaldas cada vez que iba a visitarla, mandaba a sus militares a que le “cantaran la zona”. A estos guardias que acompañaban a Páez en el menester, se les llamaba “Angelitos”.
  1. Esquina de Ánimas: En la Caracas del siglo 19, se contaba que, cuando la oscuridad llegaba al sitio se podía escuchar un coro de voces fúnebres. Unos curiosos salieron a ver de qué se trataba y se llevaron tremenda sorpresa: eran unas sombras con túnicas blancas que llevaban hachas encendidas y que solían identificarse como “Ánimas del Purgatorio”.
  1. Esquina de Carmelitas: En el año de 1725, vivía en una casona, situada al sur de la iglesia de Altagracia, doña Melchora Josefa de Ponte y Aguirre, quien para aquella fecha solicitó y logró del Rey, convertir su morada en un convento dedicado a las “Carmelitas Descalzas de Santa Teresa”. 

Esquina de Carmelitas

  1. Esquina de Cervecería: Allí antiguamente estaba localizada la fábrica de Cerveza Caracas, principal patrocinante del equipo fundado en 1942 llamado Cervecería Caracas B.B.C., y que hoy en día se le conoce como Leones del Caracas B.B.C.
  1. Esquina de Coliseo: Alrededor del año 1820, funcionó allí el Teatro Coliseo y la esquina que anteriormente se había dado a conocer como “Las Sanavrias” cambia su nombre a Esquina de Coliseo.
  1. Esquina de Cristo al revés: Se comenta que, en esta esquina, vivía un zapatero que cosía tan artísticamente tanto las zapatillas de tacón Luis XV como las botas de los soldados. Luego que un colega se instaló a pocas casas, el primer zapatero colocó de cabeza a un Cristo para presionarlo a que le alejara al competidor.
  1. Esquina de El Chorro: Las mejores bebidas de piña y papelón se despachaban en este lugar. Don Agustín Pérez se las ingenió para preparar un sistema de despacho donde, cada vez que escuchaba el sonido de un centavo caer en su alcancía, dispensaba un delicioso “chorro” de jugo a cambio. Eso sí, nunca invites a nadie a que se dé una vuelta “de Chorro a Coliseo”. Es de mal ver y desde tiempos inmemorables, ha sido un tema de broma para insinuar que alguien sufre en ese momento de disentería. 

Esquina de El Chorro

  1. Esquina de Gradillas: En esta esquina, cuenta la tradición, había una serie de gradas o gradillas (escaleras) que permitían a la comunidad bajar hasta la Plaza de Armas o Plaza Mayor de la Colonia. 

Esquina de Gradillas

  1. Esquina de la Bolsa: En esta esquina vivía la bisnieta de Don Diego de Boiza, quien fuera gobernador de la Provincia de Venezuela para el año 1542. El nombre de la esquina, en este caso, es una descomposición lingüística de “Boiza” que, con el tiempo, se transformó en “Bolsa”. También se dice que, en esa esquina, un tal Barón de Corvaia instaló un negocio de préstamo de dinero con tal fama que el Presidente Guzmán y los políticos de la época, le visitaban frecuentemente para sus operaciones bursátiles. La oficina obtuvo entonces el nombre de la “Bolsa de Caracas”.

  Esquina de La Bolsa

  1. Esquina de la Romualda: Ubicada cerca del puente Catuche, esta esquina debe su nombre al nombre de la dueña de una pulpería que atendía a sus clientes en este lugar: doña Romualda Rubí. 

Esquina de Romualda

  1. Esquina de la Torre: La Catedral de Caracas no tuvo torre sino alrededor de los cien años de su fundación. Anteriormente, las campanas colgaban de unos horcones de madera que servían de campanil. El reloj de la torre fue puesto en su sitio, durante la administración del presidente Juan Pablo Rojas Paúl. Seis relojes le precedieron en la Catedral; mientras más antiguos más modestos e imperfectos. Las campanas actuales son más nuevas que el reloj; cuando vinieron de España en la primera década del siglo, se colocaron en los ocho arcos que ocupaban las anteriores, las cuales fueron vendidas para su fundición, excepto una que se llamaba “La Concepción”. Esta esquina fue el punto más activo de la capital. A su alrededor se hicieron hoteles, negocios mercantiles y cafés, todos de gran fama y animación.
  1. Esquina de las Madrices: En la Caracas donde las señoritas se asomaban a los grandes balcones para ser pretendidas por nobles caballeros, no podía faltar este tipo de esquina. Las “Madrices” eran un grupo de señoritas de sociedad, hijas del Capitán Domingo Rodriguez de la Madriz.



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