11 cofradías de los Diablos Danzantes de Venezuela

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11 cofradías de los Diablos Danzantes de Venezuela

11 cofradías de los Diablos Danzantes de Venezuela



Los Diablos Danzantes de Corpus Christi constituyen una de las tradiciones más trascendentales de Venezuela. Fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en diciembre de 2012 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La festividad se realiza el noveno jueves después de semana santa. Comenzó a practicarse en nuestro país aproximadamente a finales del siglo XVI. En cada Corpus Christi se hace una danza ritual protagonizada por los llamados Diablos Danzantes en diferentes zonas del país. Cada año los miembros de las "Sociedades del Santísimo", por promesas diferentes, se atreven a disfrazarse del temido Lucifer vistiendo ropajes coloridos y máscaras que los asemejan a él, con la firme intención de rendirse ante el santísimo sacramento.

En Venezuela existen diferentes grupos en varias localidades y suelen llamarse cofradías. Cada una tiene vestimentas, bailes e instrumentos distintos, pero a su vez comparten una ceremonia plena de religiosidad popular, devoción y fe, en la que concurren los elementos de las culturas africanas y originarias en una tradición transmitida de padres a hijos.

A continuación te presentamos 11 variantes de cofradías para que conozcas más a nuestros Diablos Danzantes:

1. Cofradía de los Diablos Danzantes de Yare, estado Miranda:

Diablos de Yare

La tradición en esta zona inició en el año 1749 luego de una gran sequía que afectó al Valle de Yare. Los habitantes hicieron promesas para que el cielo llorara, y desde ese entonces los promeseros salen cada año sin interrupción. Son los más famosos, cuentan con el mayor número de adeptos y se identifican por vestirse completamente de rojo y con amuletos religiosos.

Su estructura jerárquica está definida por el tamaño de las máscaras y el número de cachos que poseen. Sólo hay una mujer que representa a las demás: la Sayona. Ésta se encuentra entre los miembros de la cofradía y su función es dirigir a los nuevos participantes.

Es importante que señalar que los Diablos de Yare no tienen coreografías, sino que la promesa que hacen al momento de la juramentación se convierte en magia religiosa, y ya que la petición ha sido cumplida bailan con el corazón al escuchar el redoblante. Los repiques dicen: "marcan bailar, no se ensaya solo se baila".

2. Cofradía de los Diablos Danzantes de Ocumare de la Costa, estado Aragua:

Diablos de Ocumare de la Costa

Se dice que esta cofradía data del año 1610. Bailan dos días en la semana de Corpus Christi.

No permiten que las mujeres bailen, sino que participan en la confección de los trajes, la comida y los altares. La jerarquía se nota en el mandador o rejo y se reconoce por los nudos. El del capataz mayor tiene cuatro.

El traje es parte de la ofrenda que se da. Debe ser nuevo cada año, si no, el promesero no puede bailar. Las máscaras se hacen al gusto de cada uno y suelen representar animales. Lo importante es que cada traje lleve una cruz de tela bordada y una de palma bendita, para proteger a los danzantes del maligno. Normalmente visten camisa blanca, pantalón hasta la rodilla y alpargatas. Llevan capas, trajes multicolores y un rabo que les cuelga de la cintura.

3. Cofradía de los Diablos Danzantes de Naiguatá, estado Vargas:

Diablos de Naiguatá

Enclavada en las costas del estado Vargas esta cofradía tiene su origen en el siglo XVIII, cuando los españoles trajeron a esclavos de África. Surgió como producto del mestizaje racial y cultural.

Durante la celebración, las calles de Naiguatá se adornan con múltiples colores que cubren al danzante o promesero de pies a cabeza. Las máscaras representan en su mayoría a animales marinos, que van danzando al ritmo de "la caja" que sustituye al tambor en el recorrido por la pueblo. Son los únicos que aún mantienen la costumbre de pintar sus trajes y las máscaras llevan cintas en la parte trasera.

4. Cofradía de los Diablos Danzantes Chuao, estado Aragua:

Diablos de Chuao

Tiene más de 300 años, pero se desconoce la fecha exacta de su inicio. Sólo pueden ser diablos los nativos o descendientes del pueblo.

Las mujeres tampoco pueden bailar, sólo participan ayudando en la confección de los trajes, bendiciendo a los Diablos y dando ramazos con agua bendita. La jerarquización se puede notar mediante la dimensión del bigote o barba: el primer capitán tiene un bigote largo con una gran barba, el segundo lo usa más corto, y el tercero más aún. Existen tres capitanes, un capataz y la sayona, que es un hombre vestido de mujer y representa la madre guía de los diablos principiantes.

Su vestimenta es multicolor y las máscaras se realizan usando principalmente negro, blanco, rojo, y llevan enlazados entre los cachos una cinta tricolor. La danza va acompañada del repique del tambor, éste lleva atado un cordón de plumas de zamuro llamado chirriador que producen una vibración mayor y que acompaña al cuatro.

5. Cofradía de los Diablos Danzantes de Turiamo, estado Aragua:

Diablos de Turiamo

Se dice que la cofradía de Turiamo corresponde a los Diablos exiliados. Su tradición de espantar al demonio data del siglo XVII. En 1957 fueron sacados de sus tierras durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, para la instalación de una base naval. Desde entonces se encuentran esparcidos en otras zonas de la región.

Para diferenciar la jerarquía de los Diablos, los capataces utilizan un pañuelo blanco que se colocan en el brazo izquierdo en forma de cruz.

Sus trajes son realizados de colores muy llamativos, llevan máscaras de cartón y velos con alambres para soportar el calor de la ciudad. Al atuendo le agregan cencerros (campanas) colgados en sus cinturas, y una especie de látigo de cuero con un palo de madera, conocido como "el mandador". Su danza va a al ritmo de cuatros y maracas. 

6. Cofradía de los Diablos Danzantes de Cuyagua, estado Aragua:

Diablos de Cuyagua

Cerca de la exótica costa de Cuyagua, la celebración de los Diablos Danzantes de Cuyagua data de 1773.

Al igual que otras cofradías las mujeres no bailan, sólo ayudan en la confección de los trajes, en el arreglo de los altares, en la preparación de comidas y en la distribución de bebidas. La jerarquía de esta cofradía se clasifica en perreros, capataces y diablos. Los primeros son los más viejos en el grupo, van sin traje el día de la celebración y son una suerte de acompañante sagrado. Les sigue el segundo y tercer perrero, quienes cuentan a los diablos antes de salir y ofrecen los servicios de guía durante el recorrido. La jerarquía cierra con los diablos, quienes adoran al Santísimo Sacramento al son del baile. A través de su danza promueven el respeto a las personas mayores, a las jerarquías y al trabajo en conjunto.

Esta cofradía tiene la particularidad de permitirle a los danzantes decidir cómo vestirse cada año. Lo que no varía son los estampados coloridos, las telas avivadas de matices festivos y las máscaras de tela metálica adornadas a su gusto con formas de animales. Se atan un pañuelo blanco en la muñeca como símbolo de protección. Cada promesero realiza su máscara.

7. Cofradía de los Diablos Danzantes de Cata, estado Aragua:

Diablos de Cata

Ubicados en una de las regiones costeras más importantes de la entidad, los Diablos Danzantes de Cata se remontan a principios del siglo XVIII. Danzan dos veces al año, el jueves de Corpus Christi y un día festivo que escogen entre todos.

Al igual que en las cofradías anteriores las mujeres no participan en el baile. Para ser un Diablo de Cata el aspirante debe haber hecho la primera comunión, ser mayor de 12 años, ser religioso y hacer una promesa al Santísimo Sacramento por trabajo, familia o enfermedad.

Usan camisa de manga ¾ con una cruz en el medio del pecho. Sus máscaras están fabricadas de tela metálica e imitan a animales feroces. Llevan cintas multicolores en sus cachos. El traje puede ser floreado o estampado. Usan alpargatas con una cruz en la capella. Van acompañados de una capa decorada con 3 cruces y en la mano izquierda un pañuelo blanco que recubre un escapulario. Usan maracas y cencerros para acompañar la música, llevar el ritmo del baile y anunciar la llegada de los Diablos. La creencia es que estos instrumentos alejan al maligno.

8. Cofradía de los Diablos Danzantes de Patanemo, estado Carabobo:

Diablos de Patanemo

La Bahía de Patanemo alberga una de las cofradías de los Diablos Danzantes de Venezuela más antiguas, ya que su origen se remonta a 1721. El grupo parte desde el cerro invocando lo desconocido y luego se dan un baño de purificación en el río “El paso de Belén”.

Los trajes son de tela estampada, pero antes de usarlos deben ser santiguados por el capataz. Se visten con capas floreadas y correas que sujetan las campanas y cencerros. Las máscaras son elaboradas con cartón y engrudo meses antes del día de Corpus Christi  y deben renovarse cada año. Las mujeres a veces bailan y a veces sólo colaboran. Ellas se visten con batas de colores y no usan máscaras. La danza es acompañada por maracas, cencerros y cuatros con la cuerdas volteadas.

9. Cofradía de los Diablos Danzantes de San Millán, estado Carabobo:

Diablos de San Millán

Se originaron en 1827. En 1973 se rescató la tradición en esta zona ubicada en el área centro-norte costera del país.

Esta cofradía no tiene jerarquías, sólo eligen a los capataces por años de dedicación o trayectoria. Para ser parte de la cofradía, el hombre debe tener más de 10 años, estar bautizado y bailar sin interrupción durante siete años.

Su vestuario es sumamente colorido. Utilizan capas estampadas, la mayoría con una cruz cosida en el frente. Las máscaras están hechas con alambre moldeable, papel periódico y cintas de colores. Simulan formas de animales de la montaña y del mar.

10. Cofradía de los Diablos Danzantes de Tinaquillo, estado Cojedes:

Diablos de Tinaquillo

La tradición de los Diablos Danzantes de Tinaquillo se da desde el año 1907 sin interrupción. Se diferencia de las otras cofradías porque además de danzar el jueves de Corpus Christi, dedican siete trochas o bailes dominicales consecutivos para honrar al Santísimo Sacramento.

La jerarquía de la cofradía cojedeña se divide en primer y segundo capataz. Además, incluye en su sistema la modalidad de “Diablo Suelo”, personaje al cual se le permite estar delante de la línea de mando del primer capataz.

El vestuario destaca por la dualidad del rojo y negro con bordados en lentejuelas, que complementan con camisa de flequillos y pantalones de satén. Las máscaras son elaboradas con tela metalizada y se caracterizan por tener rasgos humanos exagerados. Usan alpargatas y sobre el bombache de sus pantalones una serie de cascabeles prensados para espantar al mal.

11. Cofradía de los Diablos Danzantes de San Rafael de Orituco, estado Guárico:

Diablos de San Rafael de Orituco

La fiesta de los diablos de San Rafael de Orituco se remonta a la época de la colonia. Es la única donde se toca el cuatro y la tambora a la vez.

Es particular por permitir la participación de mujeres, llamadas "Las Diablas". Durante sus bailes coquetean con los Diablos para sonsacarlos mientras suena la música. Aunque puede bailar más de una, no pueden ser más en número que los Diablos. Su traje es un vestido floreado de mangas largas y su máscara debe ser redonda. Los hombres usan trajes rojos y negros con capas que los cubren desde los hombros hasta las rodillas. Las máscaras son gigantescas con trompas alargadas, de colores llamativos y apariencia maligna. La vestimenta está cruzada con los colores rojo y negro para cuidarse del demonio.

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